Representantes Kriya Yoga, Laughter Yoga y Spencer Pilates
CENTRO DE FORMACIÓN DE INSTRUCTORES DE PILATES Y SPORT YOGA - Montevideo, Uruguay
Representantes Kriya Yoga, Laughter Yoga y Spencer Pilates

¿Qué es Sport Yoga?

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El Yoga es una ciencia completa de la vida, que se originó en la India hace muchos miles de años. Es el sistema de desarrollo y evolución personal mas antiguo que hay en el mundo, y abarca el cuerpo, la mente y el espíritu.

Los antiguos Yogis tenían una comprensión profunda de la naturaleza esencial del hombre, y de lo que éste necesita para vivir en armonía consigo mismo y con el medio ambiente. Percibieron el cuerpo físico como un vehículo, en el cual la mente es el conductor, el alma la verdadera identidad del hombre, y la acción, las emociones y la inteligencia las tres fuerzas que movilizan el cuerpo-vehículo. Para que haya una evolución integrada, éstas tres fuerzas deben estar en equilibrio.

Aquellos primeros maestros, teniendo en cuenta la relación recíproca entre el cuerpo y la mente dieron forma a un método especialísimo para mantener dicho equilibrio, un método que combina todos los movimientos que necesitamos para asegurar la salud física con las técnicas de respiración y de meditación que han de asegurarnos la paz mental.

Es mucha la gente que comienza a interesarse por el Yoga como una manera de mantener el cuerpo flexible y en forma: grato de mirar y seguro consigo mismo. Otros se acercan a ésta disciplina en busca de ayuda o alivio para una dolencia específica, como la tensión o el dolor de espalda. Hay quienes vienen simplemente impulsados por la sensación de que no están obteniendo tanto de la vida como ésta podría darles.

Sea cual fuere la razón que nos mueve, el Yoga puede ser para nosotros un instrumento, una herramienta que nos dé no sólo aquello en cuya busca acudimos, si no mas. Para entender que es todo eso del Yoga, es necesario experimentarlo personalmente. A primera vista parece que no fuera mucho mas que una serie de posturas físicas extrañas, que mantienen el cuerpo flexible y esbelto. Pero con el tiempo, cualquiera que siga practicándolo con constancia se dará cuenta que se ha operado un cambio sutil en su manera de encarar la vida, pues mediante la persistencia en la tonificación y relajación del cuerpo y en el aquietamiento de la mente comenzará a tener atisbos de un estado de paz interior que es su verdadera naturaleza.

Si podemos llegar a controlar la mente y los pensamientos, literalmente no habrá límites para lo que seamos capaces de hacer, puesto que no son mas que nuestras propias ilusiones y preconceptos los que nos inmovilizan y nos impiden una total realización de nosotros mismos.

Muchas personas se plantean la cuestión de si el Yoga es compatible con la vida que se vive en occidente; si no será perjudicial permanecer un tiempo determinado, todos los días, quieto e inmóvil, como si no se tuviera otra cosa mejor que hacer; sino se van a atrofiar las facultades dinámicas, el espíritu emprendedor, gracias a los cuales el hombre va defendiéndose en ésta época de constantes exigencias materiales, de productividad, de eficiencia y de organización.

Cualquiera que reflexione con seriedad sobre el ritmo que impone la vida moderna, verá claramente que la eficiencia y el rendimiento no dependen en absoluto del mucho moverse, sino del moverse bien; no quedando aprisionado dentro de la acción, sino permaneciendo por encima de lo que se hace, manteniendo una visión global de todos sus aspectos, un dominio de sus elementos y una coordinación de sus diversas fases. Para conseguir esto es necesario que el hombre esté centrado, coordinado y equilibrado.

La productividad de la vida moderna lo produce todo menos esto: serenidad y equilibrio. Por el contrario, agitación, superficialidad, convencionalismos, excitaciones constantes, artificios sociales, tensión al límite, mas obligaciones, mas dificultades, etc.; he aquí la norma casi habitual de vida que todo hombre de acción moderno conoce por experiencia.

Por consiguiente, está bien claro que lo mejor que el hombre de occidente puede hacer para seguir bien su camino, es aprender a centrarse y equilibrarse, a profundizar un poco mas y a elevarse a las zonas superiores de su propio ser, desde donde poder verse a sí mismo y ver el mundo en que actúa de un modo objetivo y con visión global; desde donde contemplar su propio hacer y el hacer de los otros, sin fatiga, sin esfuerzo, como quien contempla con serena visión panorámica cada una de las partes y el conjunto a la vez, de un espectáculo extraordinariamente interesante.

Porque éste, éste y no otro, será el hombre verdaderamente eficiente en su vida externa y feliz también, al mismo tiempo, en su vida interior.

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