Representantes Kriya Yoga, Laughter Yoga y Spencer Pilates
CENTRO DE FORMACIÓN DE INSTRUCTORES DE PILATES Y SPORT YOGA - Montevideo, Uruguay
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Artículos.

Categoría Psicología

Bienestar EmocionalVolver al Inicio

Hablar de Bienestar Emocional implica referirnos a una dimensión subjetiva, ya que el concepto nos remite directamente a la manera en la que nos sentimos. Es decir, hace referencia a un estado psíquico que será singular para cada uno, pero que en todos los casos es asociado a cierto nivel de equilibrio dinámico, de estado de armonía.

Bienestar Emocional

Este estado de equilibrio nos hace posicionarnos de una manera ante el mundo e implica una forma de elaborar, tramitar, las diferentes experiencias.

Esta forma de pararnos ante el mundo, se va construyendo a lo largo de la vida, teniendo una importancia fundamental los primeros años de vida. En esos primeros momentos se generan los cimientos de una estructura que se irá complejizando a partir de la experiencia y la interpretación de la misma.

No es casual que hablemos de estructura, ya que para poder pensar en el bienestar emocional, es necesario el encontrarnos con una estructura, con un soporte interior que será el encargado de sostenernos frente a las distintas situaciones.

Mucha de la literatura en esta temática se centra en el análisis de la autoestima como un elemento que puede oficiar tanto como facilitador u obstaculizador de dicho bienestar. La mayoría de las definiciones del termino hacen referencia a la aceptación de la identidad personal en un sentido amplio, es decir aceptación de las múltiples dimensiones que nos componen como sujetos (corporal, afectiva, cognitiva, espiritual, sexual, racial, social, entre otras).

Desde este soporte interior (donde uno de los componentes es la autoestima) es que nos enfrentamos a los problemas de la vida cotidiana, tomamos decisiones y realizamos nuestras elecciones, por tal motivo es importante el conocernos y tener una imagen global de nosotros mismos, enfatizando nuestras potencialidades a la vez que teniendo en claro nuestras debilidades. En este sentido será importante el tener en cuenta ambos factores (fortalezas y debilidades) a la hora de desarrollar juicios para con nuestra persona.

En la experiencia clínica me he encontrado con personas que tienden a desarrollar duras críticas para consigo mismas, producto de una alta autoexigencia (desmedida para su momento vital) y/o de comparaciones no acordes con otras personas, que en muchos de los casos terminan con fuerte componente de ansiedad y/o en cuadros depresivos.

Algunos factores protectores

En el área de la investigación neuropsicológica se ha demostrado que la realización de ejercicio físico es un generador de esa sensación de bienestar psico-físico, dada la secreción de endorfina (hormona) y la presencia de unos neurotransmisores específicos.

En salud hablamos de factores protectores y de factores de riesgo. La realización de ejercicio físico con cierta asiduidad es un factor protector al igual que generar un equilibrio entre los tiempos laborales, reglados, pautados, que nos exigen mucha atención y nos producen estrés, y el tiempo libre, dedicado al disfrute, a las cosas que nos interesan y no bajo presión, tiempo para compartir con amigos, con la familia.

Para terminar este intercambio, considero pertinente el explicitar que las personas pasamos por distintas situaciones y que hay momentos vitales (duelos, crisis, entre otros) en donde la ansiedad y la tristeza son reacciones psicológicas esperadas y acordes a la situación. Pero la elaboración y la salida de ese estado, dependerá de nuestra estructura y soporte interior. Ante la prolongación en el tiempo de estos estados (angustia, ansiedad), sin poder encontrar una salida a los mismos ameritará la consulta con un profesional que nos ayude a transitar un proceso que nos lleve a recuperar los momentos de bienestar emocional.


Reflexionando en relación al estrésVolver al Inicio

En primer término deseo expresar mi alegría y gratitud por formar parte de este emprendimiento, destinado a generar un espacio que apuesta a continuar en el enriquecimiento de nuestra calidad de vida, en definitiva a reflexionar y profundizar respecto a nuestros hábitos, conductas y formas de posicionarnos ante el mundo, que nos permitan vivir de una forma más saludable, redundando en nuestro bienestar psico-físico y social.No pretendemos que este espacio se constituya en un manual o recetario de indicaciones, sino en una serie de puntualizaciones que nos inviten a reflexionar e intercambiar ideas que nos orienten y nos proporcionen un mayor bienestar psicológico.

En mi experiencia clínica, múltiples son las consultas que recibo en relación a una serie de “malestares” psíquicos que son resultado de la compleja y ajetreada agenda de actividades y preocupaciones que la cotidianeidad contemporánea nos impone.

De este modo, una serie de distintos síntomas podemos identificar como producto del estrés y la ansiedad, provocados ante la “manera” en la que nos enfrentamos a las diferentes presiones, exigencias y desafíos que la vida nos va generando.

Los primeros síntomas en aparecer son del orden psico-físico, dolores de cabeza, contracturas, problemas estomacales, irritabilidad o enojo, nerviosismo, deseos de llorar. Sensación de agotamiento, dificultades para la concentración y para la conciliación del sueño. Aparición de distintos temores y miedos que se presenten en actividades de la vida cotidiana que antes no provocaban esas sensaciones.

Podríamos seguir con una larga lista que surge de las distintas combinaciones de esta sintomatología, así como al profundizar en alguna de ellas. Lo importante es puntualizar que el estrés y la ansiedad se ponen en juego a la hora de adaptarnos a los cambios que se van produciendo en nuestra vida.

En un punto podemos afirmar que nuestro organismo se “prepara” para reaccionar ante una amenaza o peligro identificado tanto en el exterior (en el medio) como en nuestro interior. De este modo nos encontraremos ante una reacción esperada, saludable de nuestra parte, que nos proporcionará la posibilidad de defendernos y protegernos ante esa amenaza o peligro. El problema estará dado cuando esa situación puntual se disipa (situación que encierra una amenaza real) y nuestro psiquismo continua decodificando, interpretando y reaccionando frente a situaciones no amenazantes, del mismo modo en el que reaccionó ante peligros reales.

La clave estará dada por la plasticidad y flexibilidad de adaptarnos a las diferentes situaciones, haciendo uso de las distintas herramientas y recursos personales que poseemos. Es posible que la vida en momentos nos enfrente a situaciones nuevas en donde las formas de actuar e interpretar que utilizábamos hasta en ese momento, no sean efectivas. Entonces tendremos que apelar al desafío de nuestra creatividad y pondremos en juego nuestra capacidad de adaptarnos generando un nuevo posicionamiento ante lo nuevo.

Deberíamos reflexionar en relación a los tiempos dedicados para nosotros mismos, así como de las finalidades, objetivos, “sentidos” que tienen las actividades en las que nos hemos embarcado. Pensar en los costos y beneficios de los mismos.

Lo importante es poder “escucharnos”, es decir poder captar lo que nuestro cuerpo y psiquismo nos “dice”, poder escuchar hasta dónde podemos seguir sosteniendo una situación que nos está generando esos malestares psico-físicos. Debemos estar atentos y en contactos con nosotros mismos, sabiendo que la permanencia de estos síntomas exigen de nosotros un cambio y es necesario saber que sino encontramos la manera de resolver esa situación debemos pedir ayuda a un profesional.


Cerrando CírculosVolver al Inicio

Hay un artículo de las psicóloga colombiana Gloria Hurtado, “CERRANDO CÍRCULOS”, conocido más como de la autoría de Pablo Cohelo, que ejemplifica brillantemente una parte básica de nuestro proceso de maduración y es nada menos que poder “dejar ir” momentos de la vida que se van clausurando.En resumen, Hurtado nos dice que cerrar círculos, puertas, capítulos o como quiera llamarse, implica poder dejar ir momentos de la vida que se han extinguido. En la vida todos estamos abocados a pasar la hoja, a terminar etapas o momentos de la vida y seguir para adelante. No podemos estar en el presente añorando el pasado. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir!

Cerrando Círculos

Por eso a veces es tan importante romper fotos, quemar cartas, destruir recuerdos, porque los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. No espere que le devuelvan, no espere que le reconozcan, no espere que “alguna vez se den cuenta de quién es usted“. La vida va hacia delante, nunca hacia atrás,

Si anda por la vida dejando “puertas abiertas“, no podrá desprenderse ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de “regresar” (¿a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que lo invadieron. Si puede enfrentarlos ¡hágalo ahora! Si no, déjelo ir, cierre capítulos.

Cierre la puerta, pase la hoja, cierre el círculo. Ni usted será el mismo ni el entorno al que regresa será igual porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por usted mismo, desprender lo que ya no está en su vida. Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque cuando usted vino a este mundo “llegó” sin ese adhesivo, por lo tanto es “costumbre” vivir pegado a él y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. ¡Esa es la vida!

Cerrar círculos como parte del desprendimiento es esencial para edificar nuevas etapas.


RelajaciónVolver al Inicio

Las posturas pueden ser dos, dependiendo de como la persona le sea mas fácil relajarse. Puede acostarse sobre una manta que el cuerpo se mantenga cómodo en la relajación pero no al punto de que la postura le implique quedarse dormido, también puede sentarse en el suelo sobre algo cómodo, una manta, alfombra, etc.La habitación debe de ser cálida y no totalmente oscura.

Relajación: práctica para día

Posición del cuerpo acostado:

Brazos flojos a los costados del cuerpo con las palmas de las manos hacia arriba. Piernas relajadas, pies levemente con las puntas hacia afuera, musculatura facial relajada, ojos cerrados sin tensionar los párpados.

Concentramos nuestra mente en nuestra respiración intentando que esta no se distraiga en ningún pensamiento que entorpezca la práctica, de todos modos si esto sucede vuelva a encontrar el sentido de su respiración dejando que desaparezca el pensamiento entorpecedor. Logrando esto comencemos a sentir cada zona de nuestro cuerpo y desde ese lugar unirlo con el trabajo respiratorio y sentir que en cada exhalación se liberan las tensiones de esa zona. Así tomamos con tranquilidad cada zona comenzando con los pies hasta llegar al cuero cabelludo. No olvidarnos que los músculos faciales son parte de la relajación y son zonas que no se tienen en cuenta y en la diversidad de músculos que allí existen siempre se siente un gran placer luego de sentir la relajación.

En caso que optemos por la posición sentada deberá ser contra la pared para tener mejor apoyo y con las piernas cómodamente cruzadas. En los dos casos es importante taparse con una manta ligera ya que el cuerpo en esta quietud tiende a bajar de temperatura cosa que nos hará perder la concentración en nuestro trabajo.

Si la música es relajada, no cantada y sientes que te es grata su compañía puedes agregarla. Una buena práctica de relajación debería ser en silencio para que nada perturbe tu trabajo.

La técnica de relajación depende del tiempo que nos lleva la concentración, si no lo logra en las primeras prácticas no se desanime esta práctica lleva su tiempo, la mente no tiene por costumbre que la dominen.

Comience con 15 minutos e intente hasta lograr su objetivo en lo posible diariamente o con la secuencia más frecuente que pueda. Recuerde no estar muy cansado al practicar porque se quedará dormido y no es lo mejor para usted que recién comienza.

Créame que no es tiempo perdido, esta práctica le dará grandes beneficios, la mente necesita un descanso para retomar con su duro trabajo y no siempre por las noches logra el estado de vacío consciente que le ofrece esta técnica.


Bambú JaponésVolver al Inicio

No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, maldita seas!Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes:

Japanese Bamboo

Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable.

En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles. Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros!

¿Tardo solo seis semanas crecer?

No, la verdad es que se tomo siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo.

Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Es tarea difícil convencer al impaciente que solo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y coherente y saben esperar el momento adecuado. De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada esta sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que -en tanto no bajemos los brazos-, ni abandonemos por no “ver” el resultado que esperamos, sí esta sucediendo algo dentro nuestro: estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

El triunfo no es mas que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia. TIEMPO…

Cómo nos cuestan las esperas. Qué poco ejercitamos la paciencia en este mundo agitado en el que vivimos…

Apuramos a nuestros hijos en su crecimiento, apuramos al chofer del taxi… Nosotros mismos hacemos las cosas apurados, no se sabe bien por qué… Perdemos la fe cuando los resultados no se dan en el plazo que esperábamos, abandonamos nuestros sueños, nos generamos patologías que provienen de la ansiedad, del estrés… ¿Para qué?

Te propongo tratar de recuperar la perseverancia, la espera, la aceptación. Gobernar aquella toxina llamada impaciencia, misma que nos envenena el alma. Si no consigues lo que anhelas, no desesperes … quizás solo estés echando raíces….

¿Cómo sentirse libre en medio de tantas presiones de trabajo, estudio y familia? Hay básicamente dos tipos de libertad. Una es la física, a través de la cual tengo el derecho de ir adonde quiero. Es la libertad que me permite vivir la vida como deseo, utilizando mi tiempo, energía física y dinero sin que nadie me ordene nada. Otro tipo de libertad es el que me permite pensar libremente. Me permite sentir y tener las sensaciones que deseo. Mientras el primer tipo de libertad solo funciona cuando las circunstancias se lo permiten, el segundo lo puedo tener desde ya. Simplemente, debo considerarme un ser libre y permitir que mi corazón se llene de lo más puro posible. Al vivir la segunda libertad, es bastante probable que, poco a poco, la primera se logre.